Según datos obtenidos a través de la calculadora Smowltech, una universidad con 1 000 alumnos puede conseguir un ahorro bruto anual de 63 000 €. Ese mismo cálculo estima que cada año se dejarían de imprimir 160 000 hojas de papel, de consumir 1 600 000 litros de agua, de liberar a la atmósfera 11,14 toneladas de CO2. Además, liberaría 1080 horas docentes y evitaría el consumo de 8 000 kWh de energía. Esta cifra incluye las horas docentes y los desplazamientos, dos partidas que el ejemplo desarrollado más adelante excluye para ceñirse a los costes directos que asume la universidad. Por eso, en ese caso, el ahorro neto puede situarse entre 16 000 € y 40 000 €.
Para saber con exactitud cuánto puede ahorrar una universidad implementando exámenes online es necesario comparar el coste total del modelo presencial con el coste total de digitalizar la evaluación e incorporar una solución de proctoring.
El cálculo debe incluir la infraestructura (aulas), vigilancia, impresión, logística, desplazamientos, carga administrativa, licencias, implantación, formación y soporte. El resultado final se encuentra supeditado al volumen de alumnos, número de convocatorias, coste de los espacios y el modelo de licencia y los recursos internos para operar cada modalidad.
En el siguiente artículo vamos a mostrarte cómo calcular el ROI del proctoring universitario, estimar el ahorro neto de los exámenes online y determinar el plazo de recuperación.
Calculadora ROI de proctoring: ¿cómo calcular el ahorro paso a paso?
Calcular el retorno de la inversión (ROI) de un sistema de proctoring requiere tres pasos:
- Cuantificar qué cuesta cada convocatoria presencial.
- Estimar lo que costaría la supervisión online.
- Comparar ambos resultados con la inversión inicial.
Para una primera estimación, la calculadora de ahorro e impacto SMOWL ayuda a estimar el papel, horas docentes, desplazamientos y emisiones que se evitan, en función del número de estudiantes y de exámenes.
Si buscas calcular un ROI completo, es necesario sumar las aulas, la vigilancia, la gestión administrativa y el coste de la licencia. Te explicamos estas cuestiones a continuación.
¿Cuál es la fórmula para calcular el ROI?
El retorno de la inversión (ROI, del inglés return on investment) mide cuánto beneficio neto genera cada euro invertido y lo expresa en porcentaje.
La fórmula básica para calcularlo es la siguiente:
| ROI (%) = (retorno total – inversión) / inversión x 100 |
Para entenderla, es preciso explicar estos conceptos:
- Retorno total: son los costes evitados durante el periodo que se analiza, considerando aulas, vigilancia, impresión, logística, desplazamientos y gestión.
- Inversión: todo lo que cuesta el modelo online en ese periodo de tiempo. Debe incluir la implementación, las licencias, el soporte y las horas internas que se dedican a revisar incidencias.
- Ahorro neto: es la diferencia entre ambos, donde se descuenta el coste de la solución.
Otra variable a considerar es el plazo de recuperación (payback), que consiste en el tiempo que tarda la inversión inicial en pagarse sola. Puedes medirlo con esta fórmula:
| Plazo de recuperación = inversión inicial / ahorro operativo por convocatoria |
El ahorro operativo es el coste presencial que se evita con los exámenes online menos el coste recurrente del modelo online en cada convocatoria. Es recomendable medir el ahorro operativo por convocatoria para comparar titulaciones que tengan calendarios de evaluación distintos.
Antes de tomar una decisión de inversión, la Comisión Europea recomienda probar el proyecto en el peor y mejor escenario posible. Si los resultados siguen siendo positivos incluso en el caso más desfavorable analizado, el proyecto muestra mayor robustez económica, aunque mantiene riesgos e incertidumbres.
Un examen cuesta entre 4,26 € y 6,88 € por estudiante solo en aula, vigilancia y papel según datos públicos de tarifas de espacios de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), coste laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE), ratios de vigilancia de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y precios de reprografía de la Universidad de Huelva. El cálculo se basa en una prueba de dos horas, media hora de preparación y cuatro páginas por estudiante.
En este contexto, si el coste recurrente online es inferior al coste presencial evitable por examen, existe ahorro operativo. La recuperación de la implantación va a depender del volumen de pruebas y del ahorro acumulado.

Las variables que necesita una calculadora de ROI universitario
Desde la implementación de la Ley Orgánica 2/2023, de 22 de marzo, del Sistema Universitario, las universidades están obligadas a contar con un sistema de contabilidad analítica o equivalente.
Con esta información en la mano, las variables que necesita una calculadora de ROI universitario para obtener un resultado fiable son las que siguen:
| Variable | Cómo se calcula | Área que puede aportar el dato |
| Número de estudiantes | Estudiantes que se presentan a cada prueba | Secretaría y gestión académica |
| Exámenes, asignaturas y convocatorias | Estudiantes x asignaturas con examen x convocatorias | Ordenación académica y secretaría |
| Horas de uso de aulas y espacios | Aulas ocupadas x (duración del examen + montaje y recogida) x coste por hora del espacio | Gestión de espacios e infraestructuras |
| Supervisión presencial | Vigilantes por aula x horas x coste por hora del personal | Departamentos, profesorado y recursos humanos |
| Impresión, logística, custodia y archivo | Páginas x coste por página + copias de reserva + traslados + almacenamiento, archivo y destrucción | Reprografía, conserjerías y archivo |
| Desplazamientos, dietas y movilidad | Kilómetros x indemnización por kilómetro + dietas y alojamiento del personal que acude a las sedes | Gerencia y administración / servicio económico |
| Horas de personal administrativo | Horas por convocatoria (calendarios, actas, incidencias, reclamaciones) x coste por hora | Secretaría y unidad de evaluación |
| Licencias, integración, formación y soporte | Propuesta del proveedor + horas internas de tecnologías de la información y comunicación (TIC) y e-learning de implementación | Servicio TIC, e-learning y contratación |
| Horas de revisión e incidencias | Exámenes supervisados x porcentaje de alertas x minutos de revisión x coste por hora | Profesorado y unidad de evaluación |
¿Qué costes debes incluir al calcular el ROI de una solución de proctoring?
A la hora de calcular el ROI, debes comparar el coste total de operar las convocatorias presenciales con el coste total de implantar y operar la evaluación online supervisada. Esto implica incluir todos los costes que cambian de un modelo a otro, tanto los iniciales como los recurrentes:
- Costes de las convocatorias presenciales como aulas, vigilancia, impresión de material, personal de apoyo, soporte técnico, limpieza de los espacios utilizados y organización de las pruebas. Un error recurrente es el de comparar únicamente el coste de la licencia de proctoring con el gasto en papel, cuando factores como la supervisión son mucho más determinantes en el cómputo total.
- Costes iniciales de la evaluación online: integración con LMS y los sistemas de autenticación, configuración, formación de los equipos y estudiantes, adaptación de la normativa de evaluación y duplicidad de procesos durante la transición de un modelo a otro.
- Costes recurrentes de la evaluación a distancia: licencias, soporte durante las convocatorias, revisión humana de alertas y horas de trabajo de los servicios internos implicados, como TIC, e-learning, secretaría y la unidad de evaluación.
Algo que debes tener presente es que el coste de la licencia puede variar según el número de estudiantes, la frecuencia y duración de los exámenes, el nivel de supervisión, las integraciones y las necesidades de soporte.
Por eso, conviene calcular el ROI a partir de una propuesta económica ajustada a tu institución. En el caso de los planes de proctoring SMOWL, puedes elegir entre dos modalidades de licencia: por actividad (una única prueba supervisada por estudiante) o por usuario (actividades ilimitadas durante el periodo contratado). Esta flexibilidad permite que nuestros clientes adapten la contratación al uso previsto y que puedan estimar los costes sobre una base más concreta.
Costes de exámenes online vs. presenciales y la importancia de la integridad
La supervisión online elimina unos costes, transforma otros y añade algunos nuevos. Sea como sea, la integridad del examen exige supervisión en cualquier formato, incluso combinando el desarrollo de la prueba presencial, con una supervisión online, como en el ejemplo de la Universidad de Princeton que vamos a explicarte.
Durante 133 años, Princeton realizó sus exámenes sin vigilancia. Su código de honor, vigente desde 1893, confiaba en el compromiso de sus estudiantes de no copiar y de denunciar a quien lo hiciera. Sin embargo, en mayo de 2026, el claustro ha aprobado, con un único voto en contra, que todos los exámenes presenciales se supervisen por el personal docente. Así pues, desde el 1 de julio de 2026, los exámenes presenciales de la universidad se supervisan.
La inteligencia artificial y el auge de las herramientas de IA generativa han supuesto el “punto de quiebre”, tal y como recoge la Asociación Estadounidense de Secretarios Académicos y Oficiales de Admisión Universitarios (AACRAO). Estos avances tecnológicos han facilitado formas de copiar muy difíciles de detectar sin alguien presente en el aula.
Ante esta realidad, la cuestión no se encuentra en si se han de supervisar o no los exámenes, sino en cómo hacerlo para asegurar la integridad educativa. Cuando la prueba presencial se realiza en ordenador, existe una alternativa a la supervisión presencial: supervisar las pruebas digitalmente.
Es lo que permite SMOWL CLASS, el plan de Smowltech para exámenes presenciales en formato digital. El funcionamiento es sencillo: el estudiante se examina en clase con un ordenador, y la institución decide el nivel de control. Este plan permite monitorear la actividad del ordenador (Computer Monitoring con SMOWL CM) o bloquear la navegación (Browser Lock con SMOWL EXTENSION).
En cuanto al ROI, en este escenario híbrido el aula se mantiene, y con ella parte de los costes del espacio. En cambio, desaparecen la impresión de exámenes, así como la custodia y el archivo de pruebas en papel. Además, la universidad obtiene evidencias trazables de lo ocurrido durante la prueba, muy útiles para revisiones y tratamiento de reclamaciones.
Por esta razón, la comparación útil no enfrenta un modelo vigilado a otro sin vigilar, sino dos formas de vigilar con costes distintos.
Costes que se eliminan o se reducen con la evaluación online
Al introducir la evaluación online desaparece casi por completo la impresión de pruebas, las copias de reserva, la distribución física, la custodia y el archivo en papel. También se reducen la preparación de espacios y los desplazamientos si se opta por un modelo 100% remoto.
Se trata de los ahorros más visibles, pero no los mayores. En el escenario utilizado en este artículo, la impresión representa aproximadamente el 3% del coste presencial estimado.

Costes que se transforman
En los costes que se transforman se encuentran las horas de vigilancia que pasan a soporte técnico, gestión de incidencias y revisión de informes. Los sistemas de proctoring recopilan y priorizan evidencias, pero la decisión académica sigue siendo humana.
Es también lo que exige el Reglamento europeo de IA, que clasifica como de alto riesgo los sistemas de IA que vigilan exámenes, condicionando su uso a requisitos como la supervisión humana.
Costes que deben mantenerse en el cálculo
Entre los costes que cuentan para el cálculo suelen encontrarse la licencia, los sistemas de autenticación, la formación, el soporte de cada convocatoria, la revisión humana de alertas y la conservación de evidencias con garantías de privacidad.
Asimismo, debes considerar la integración con sistemas de gestión del aprendizaje (LMS, del inglés Learning Management System) y el acceso a alternativas para quien no pueda examinarse a distancia.
Ahorro directo: instalaciones, desplazamientos y materiales impresos
La gestión de las aulas, la vigilancia, los desplazamientos y los materiales impresos suponen el ahorro más tangible.
Infraestructura física: sedes, aulas y capacidad operativa liberada
Cada convocatoria presencial requiere aulas, auditorios, salas de informática y, a veces, sedes externas que implican gastos de apertura, limpieza y seguridad. Según sus tarifas 2026, la Universidad Carlos III de Madrid cobra 200 € al día por un aula de hasta 50 plazas, con un cargo de hasta el 50% fuera del horario ordinario.
Cuando una asignatura no cabe en las aulas, el examen se reparte en turnos o se traslada a otro espacio. Eso ocurrió con dos facultades de la UNED que llevaron exámenes extraordinarios al Centro Asociado de Madrid por falta de espacio.
Frente a este hecho, en la evaluación online, la concurrencia depende de la capacidad de la plataforma o, en la supervisión en directo, del número de supervisores. Un grupo entero puede caber en un mismo turno, siempre que los estudiantes dispongan de cámara y conexión estable:
| Concepto | Ejemplo | Efecto en el ROI |
| Ahorro directo | Se evitan la contratación de sedes externas, conserjería y limpieza extra | Reduce el gasto |
| Coste derivado | Turnos adicionales, recargos horarios, versiones extra | Se evita, aunque suele imputarse a otras partidas |
| Capacidad liberada | Aulas propias libres en convocatoria | No reduce el gasto, pero libera espacio para otros usos |
Vigilancia presencial, logística y desplazamientos
La vigilancia supone uno de los costes directos más importantes de un examen. Para calcularla multiplica el número de vigilantes por aula, turno y convocatoria por horas y coste por hora laboral (unos 26,18 € de media según datos del INE).
A ello, debes sumarle la coordinación del personal de apoyo y el traslado de exámenes entre centros o campus. La Administración indemniza los desplazamientos del personal a 0,26 € por kilómetro, más dietas. En cuanto a los alumnos, solo cuentan si el centro los paga.
Papel, impresión, custodia y archivo de exámenes
El ciclo comprende desde la impresión y las copias de reserva al archivo y su digitalización, recuperación ante reclamaciones y la destrucción segura, además de tóner, sobres y precintos.
En lo que más debes fijarte es en el coste de las horas de manipulación y la custodia, porque la impresión suele ser barata (a unos 0,035 € por página, tomando como referencia los precios de la Universidad de Huelva).
Carga administrativa: el ahorro que se mide en horas
La carga administrativa es un factor que debe entrar en el cálculo del ROI. Puedes medirla registrando cuánto tiempo dedican los equipos a preparar convocatorias, resolver incidencias y localizar la documentación.
Para un resultado más fiel a la realidad, distingue entre el gasto que desaparece y las horas que quedan disponibles para otras tareas, porque puedes liberar espacio, pero puede no equivaler a reducir el presupuesto de manera directa.
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Informes automatizados: reducción del tiempo de decisión académica
Los sistemas de proctoring online que facilitan la centralización de evidencias permiten revisar un caso concreto sin tener que reconstruirlo mediante archivos dispersos e intercambio de correos.
Volviendo a las soluciones SMOWL de proctoring con IA, estas ofrecen reportes descargables, consulta de evidencias desde el LMS y opciones para añadir notas y marcadores. Estas herramientas de revisión y documentación de incidencias permiten optimizar los procesos.
Para aprovecharlas al máximo, establece criterios comunes entre asignaturas como qué revisar, quién lo hace y cómo documentar la resolución. Si bien es cierto que la automatización ayuda a organizar la información y asegurar la trazabilidad, ten presente siempre el enfoque human in the loop, integrando la valoración humana antes de cualquier decisión académica.
Ahorro operativo: corrección, incidencias y archivo
En cuanto a la gestión operativa de la evaluación, debes considerar que evaluar una respuesta no es lo mismo que comprobar una entrega, clasificar documentos o recuperar evidencias. Compara el modelo presencial con el online con base en tres indicadores:
- Minutos de preparación y cierre por convocatoria.
- Tiempo de gestión y revisión por incidencia.
- Horas dedicadas a buscar, archivar y compartir documentación.
Un elemento clave es el de designar a responsables para evitar duplicidades entre profesorado, secretaría y evaluadores. Mide el antes y después con convocatorias comparables y contabiliza también las nuevas tareas digitales.
Sostenibilidad: el retorno que no aparece en la cuenta de resultados
El retorno ambiental es complementario al económico, pero no debe sumarse al ahorro monetario sin una metodología que lo justifique. Gracias a la calculadora SMOWL puedes conseguir estimaciones orientativas.
Indicadores de sostenibilidad que puede medir una universidad
Algunos de los indicadores de sostenibilidad que puedes incluir en tu cálculo de costes son:
- Páginas de papel, copias de reserva y consumibles evitados.
- Sobres y envíos físicos eliminados.
- Desplazamientos evitados, según la distancia y el tipo de transporte.
- Horas de uso de aulas y sedes que ya no son necesarias.
La UC3M, por ejemplo, incluye movilidad, adquisición de papel y residuos en su cálculo de emisiones indirectas.
A este balance ambiental, debes incorporarle el consumo tecnológico adicional. Es importante que te bases en factores de emisiones documentados, como los que publica el MITECO para calcular el registro de huella de carbono.
Ejemplo práctico de cálculo de ROI del proctoring en universidades
En el siguiente ejemplo ilustrativo partimos de una universidad hipotética de 1 000 estudiantes. Cada uno se examina de diez asignaturas al año, lo que podría equivaler a un curso de 60 créditos ECTS (de 6 créditos por asignatura). Los exámenes se reparten en dos convocatorias y suman 10 000 exámenes supervisados.
Escenario de partida (meramente ilustrativo)
El escenario de partida es el siguiente:
| Concepto | Valor | Origen del dato |
| Exámenes al año | 10 000 | 1 000 estudiantes x 10 asignaturas |
| Coste presencial por examen | 6 € | Rango de 4,26 € a 6,88 € calculado con datos públicos de aulas, vigilancia y papel |
| Implantación inicial | 4 000 € | Unas 150 horas internas de integración, configuración y formación, con un coste laboral medio de 26,18 € según datos del INE |
| Coste online por examen | 2 €, 3 € y 4 € | Precios en función de la solución que pueden incluir licencia, soporte y revisión de incidencias |
Hemos añadido una estimación del coste online porque los precios no responden a tarifas cerradas, porque dependen del volumen, modalidad de licencia y el nivel de supervisión. En el caso concreto de SMOWL, con diez exámenes por estudiante, se recomienda la licencia por usuario.
En todo caso, el cálculo no incluye la corrección académica que es una variable igual en ambos modelos, los desplazamientos o el impacto ambiental.
Resultado de ahorro neto, ROI y plazo de recuperación de la inversión
Siguiendo con la simulación, el modelo presencial cuesta al año 60 000 € (10 000 exámenes x 6) y según lo que cueste el modelo online, los resultados pueden ser (recuerda que solo se trata de estimaciones para que puedas entender el cálculo del retorno):
| Coste online por examen | 2 € | 3 € | 4 € |
| Coste online del primer año (con implantación) | 24 000 € | 34 000 € | 44 000 € |
| Ahorro neto el primer año | 36 000 € | 26 000 € | 16 000 € |
| ROI el primer año | 150% | 76% | 36% |
| Ahorro neto en los años siguientes | 40 000 € | 30 000 € | 20 000 € |
| ROI en los años siguientes | 200% | 100% | 50% |
| Recuperación de la inversión de implantación | 0,20 convocatorias | 0,27 convocatorias | 0,40 convocatorias |
El plazo de recuperación de la inversión de implantación se calcula así:
| Ahorro operativo por convocatoria = exámenes por convocatoria x (coste presencial por examen – coste online por examen) |
Con los datos que estamos utilizando es nuestra simulación ilustrativa (10 000 exámenes distribuidos en dos convocatorias, es decir, 5 000 por convocatoria, y 4 000 € de implantación) los resultados serían:
| Coste online por examen | Ahorro operativo por convocatoria | Plazo de recuperación |
| 2 € | 5 000 x (6-2) = 20 000 € | 4 000 / 20 000 = 0,20 convocatorias |
| 3 € | 5 000 x (6-3) = 15 000 € | 4 000 / 15 000 = 0,27 convocatorias |
| 4 € | 5 000 x (6-4) = 10 000 € | 4 000 / 10 000 = 0,40 convocatorias |
En los tres escenarios planteados, la universidad ahorra desde el primer año y recupera la implantación del nuevo sistema desde la primera convocatoria. El primer año el retorno es menor porque deben considerarse los 4 000 € de implantación inicial.
Al presentar los resultados para su análisis, separa el gasto que desaparece del presupuesto (impresión, sedes externas, horas extraordinarias, etc.) de las horas de personal y las aulas que quedan libres para otros usos.
¿Qué ROI es bueno para una universidad?
No hay un ROI bueno de manera universal, pero, utilizando la fórmula para su cálculo que hemos compartido contigo al principio de este artículo podemos concluir lo siguiente con respecto a los resultados:
- ROI del 0%: los costes evitados igualan a los de la inversión.
- ROI del 50%: cada euro invertido genera 0,50 € de ahorro neto.
- ROI del 100%: cada euro que se invierte genera 1 € neto.
- ROI superior al 100%: cada euro que se invierte genera más de 1 €.
Además del porcentaje del retorno de inversión, debes considerar, para completar el análisis, el plazo de recuperación de la inversión (payback), las incertidumbres que pueden afectar al proyecto y la capacidad operativa que queda disponible para otras tareas.
¿Qué significa un ROI del 120%?
Obtener un ROI del 120% significa que una inversión de 10 000 € produce un beneficio neto de 12 000 €. El retorno total asciende a 22 000 €: recuperas los 10 000 € invertidos y obtienes 12 000 € adicionales. En una universidad, ese retorno procede de costes evitados.
El cálculo es: ROI 120% = [(22 000 – 10 000) / 10 000] x 100.
¿Por qué el ROI no debe ser el único criterio de decisión?
Para entender por qué el porcentaje de retorno de inversión no debe ser el único criterio de decisión en un proyecto educativo piensa en la integridad. Una evaluación que pierde fiabilidad, excluye a parte del alumnado o incumple la normativa, por muy buen ROI que tenga, no va a ser una buena inversión.
Así pues, junto al ROI es preciso que valores otros factores como la integridad académica, la experiencia del estudiante, la accesibilidad, la privacidad, la continuidad de las convocatorias, el encaje de la normativa de evaluación de cada universidad y la calidad de las evidencias. Esto último es muy relevante pues se utilizarán en revisiones, reclamaciones y auditorías.
Con la IA, la integridad cobra mayor protagonismo como pone de manifiesto una encuesta del Daily Princetonian de 2025. En ella, el 30% de los 501 graduados consultados admitió haber usado ChatGPT en una tarea que prohibía su uso explícitamente.
La privacidad de los datos de los estudiantes también es una cuestión central. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) defiende que la actividad educativa online no puede justificar una reducción desproporcionada de los derechos digitales y de privacidad de los alumnos. Para conseguirlo, las instituciones deben cumplir rigurosamente con la normativa de protección de datos y respetar la dignidad e intimidad de los alumnos en sus propios hogares o entornos.

Factores que pueden reducir el ahorro de los exámenes online y soluciones
Hay tres factores que pueden reducir el ahorro de los exámenes online que deben conocer para poder encontrar soluciones eficaces: un volumen insuficiente de convocatorias, los costes de implementación, soporte y gestión de la solución online, y la accesibilidad, privacidad y alternativas de evaluación.
Volumen insuficiente de exámenes o convocatorias
La implementación de un sistema de proctoring supone un coste fijo, por lo que cuantos menos exámenes se supervisan, más pesa sobre cada uno.
En el ejemplo que te hemos propuesto, con 3 € de ahorro operativo por examen y una implantación inicial de 4 000 €, se necesitan al menos 1 334 exámenes para recuperar la inversión. En esos casos, conviene apoyarse en un proyecto piloto para comparar el despliegue completo del nuevo modelo o plantear un modelo híbrido que reserve la supervisión online para las pruebas de más volumen o para el alumnado a distancia.
Solución: soluciones escalables como SMOWL permiten adaptar el nivel de supervisión y el modelo de licencias al número real de evaluaciones. Con ello se evita sobredimensionar el coste para convocatorias puntuales o programas con baja recurrencia.
Costes de implementación, soporte y gestión del cambio
Tal y como te hemos ido explicando, debes considerar costes reales como la integración de la herramienta de proctoring con el LMS del centro, la formación del profesorado, la adaptación de la normativa de evaluación o el mantenimiento de ambos modelos durante la transición.
Recuperando nuestro ejemplo, si el coste online fuera de 4 € por examen y la implantación aumentara de 4 000 € a 8 000 €, el ahorro neto del primer año se reduciría a 12 000 € y el ROI sería del 25%.
Solución: elegir un proveedor de proctoring online que cuente con integraciones certificadas en los principales LMS, como Moodle, Canvas, Blackboard o Brightspace, formación inicial y soporte 24/7 para instituciones, evaluadores y estudiantes.
Accesibilidad, privacidad y alternativas de evaluación
Una de las brechas de la digitalización surge cuando un estudiante no dispone de un equipo con cámara, una conexión estable o un espacio adecuado para examinarse a distancia.
Si consideramos que el Estatuto del Estudiante Universitario obliga a adaptar la evaluación del alumnado con discapacidad, las alternativas presenciales o adaptadas son elementos que deben entrar desde el primer momento en el presupuesto.
La privacidad es el otro factor que conviene resolver antes de calcular el ahorro. Cuando la supervisión incluye la verificación de identidad con datos biométricos, como la autenticación facial, la AEPD considera que se trata de una categoría especial de datos. Según su informe sobre evaluación online, el consentimiento del alumnado solo puede legitimar ese tratamiento si existe una alternativa equiparable sin datos biométricos. Por ejemplo, examinarse de forma presencial, con la misma duración y dificultad. Además, negarse nunca puede costarle al estudiante su derecho a ser evaluado.
Si opta por la verificación biométrica, la universidad, como responsable del tratamiento, debe realizar una evaluación de impacto en protección de datos (EIPD) con el asesoramiento de su delegado de protección de datos. Ese análisis también consume horas internas que conviene incluir en el cálculo. La AEPD recuerda, además, que hay que valorar el conjunto de medidas: varias capas de control combinadas pueden resultar excesivas aunque cada una, por separado, sea proporcionada.
Solución: optar por soluciones que permitan elegir qué capas de control se activan en cada prueba (verificación de identidad, cámara, supervisión del equipo o bloqueo del navegador). Es lo que ofrecen los planes SMOWL. Con ellos, la universidad puede ajustar la supervisión al riesgo real de cada examen, recurrir a modalidades sin tratamiento biométrico y mantener una alternativa presencial o adaptada a quien lo necesite. Además, nuestras soluciones están certificadas en el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y en la norma ISO 27001, que garantizan la seguridad de la información tratada.
A estas alturas del artículo, ya sabes que la mejor decisión a la hora de implementar un sistema de proctoring online debe combinar ahorro, garantías y viabilidad operativa. Te invitamos a utilizar nuestra calculadora de ahorro para hacer una estimación, consultar nuestros planes de proctoring y solicitar una demo gratuita para que valores qué configuración encaja mejor con tus necesidades.





