8,8/10 – Satisfacción de los usuarios con nuestro soporte

Metacognición: qué es, tipos y ejemplos

¿Alguna vez te has parado a pensar en cómo piensas? Esto es la metacognición, reflexionar sobre nuestros propios procesos mentales....
Metacognición: qué es, tipos y ejemplos
Índice

¿Alguna vez te has parado a pensar en cómo piensas? Esto es la metacognición, reflexionar sobre nuestros propios procesos mentales.

Esta capacidad es una competencia clave en el desarrollo personal y académico, así como para la sociedad en el sentido de que ayuda a desarrollar personas más autónomas, críticas y enfocadas a la estrategia.

En este artículo te proponemos profundizar sobre qué es la metacognición, cuál es su significado real, sus componentes y cómo puedes aplicarla tanto en la vida diaria como en el aula. 

Asimismo, vamos a explorar herramientas y estrategias para desarrollarla y enfocar tus programas educativos al aprendizaje consciente.

¿Qué es la metacognición? 

La metacognición es la capacidad del ser humano de reflexionar sobre su propia cognición (pensamiento y aprendizaje), incluyendo los procesos, estrategias y productos cognitivos. En otras palabras, se trata de aprender a aprender tomando conciencia del proceso de adquisición del conocimiento en toda su dimensión. 

Se centra en tomar conciencia de las tareas cognitivas que se realizan, y cómo se monitorean, regulan y organizan, involucrando procesos como la memoria, el cálculo y la atención para alcanzar un objetivo determinado.

Así las cosas, la metacognición implica: 

  • Analizar inicialmente el punto de partida ante el contenido a estudiar. 
  • Establecer y coordinar las tareas que debemos asumir para asimilar la información. 
  • Seleccionar la estrategia adecuada para realizar con éxito las tareas.
  • Evaluar el resultado para realizar los ajustes necesarios. 

Este conocimiento ayuda a que la persona sea capaz de comprender, gestionar, analizar y evaluar su aprendizaje de manera integral. Se trata, en definitiva, de promover un aprendizaje activo que se construye a partir de experiencias previas, algo que comparte con el constructivismo.

Tal y como puedes deducir, la metacognición resulta crucial en la adquisición de conocimiento y desarrollo de competencias y habilidades, así como en el impulso del aprendizaje autónomo, consciente y significativo.

La metacognición es la capacidad del ser humano de reflexionar sobre su propia cognición

¿Cuál es el origen de la metacognición?

El término metacognición fue acuñado en la década de los setenta del siglo XX por el psicólogo cognitivo John Flavell. Fue el primero en proponer que el ser humano no solo piensa, sino que tiene la capacidad de reflexionar sobre sus propios procesos cognitivos y regularlos. 

Es en su trabajo Metacognition and Cognitive Monitoring: A New Area of Cognitive-Developmental Inquiry donde Flavell introduce formalmente este concepto.

Este psicólogo considera que la metacognición, como proceso de supervisión del pensamiento, depende de que 4 componentes clave interactúen: los conocimientos metacognitivos, las experiencias metacognitivas, las metas cognitivas y las estrategias, tanto las cognitivas como las metacognitivas.

En este orden de cosas, detectó 2 grandes dimensiones: 

  1. El conocimiento metacognitivo. Implica que la persona conozca las fortalezas y debilidades cognitivas, que reconozca estrategias que puede aplicar en su aprendizaje y que sepa cómo abordar las tareas que debe realizar.
  2. El control metacognitivo. Comprende la planificación, monitoreo y evaluación de las acciones mentales propias.

¿La metacognición está relacionada con el andamiaje cognitivo?

Sí, de hecho la metacognición y el andamiaje cognitivo se encuentran estrechamente relacionados, puesto que ambos guían al alumno hacia la autonomía.

El andamiaje en educación es una estrategia basada en la zona de desarrollo próximo de Lev Vygotsky. Consiste en apoyar temporalmente al alumno mientras no es capaz de realizar tareas por sí mismo. Poco a poco, utilizando diversas estrategias como tutorías, formulación de preguntas, etc., el alumno va desarrollando la confianza en sus capacidades y adquiriendo habilidades estratégicas que le permiten alcanzar su autonomía. 

Esta evolución activa procesos metacognitivos como la planificación, la regulación y la autoevaluación, consolidando con el tiempo un aprendizaje consciente y transferible



¿Qué tipos de metacognición ayudan a entender cómo piensa el ser humano?

Lo primero que debes considerar es que la metacognición es un conjunto de habilidades y actitudes que ayudan al ser humano a regular su pensamiento y aprendizaje. 

En lo que respecta a los diferentes tipos, podemos establecer una diferenciación en torno a los 3 componentes principales que actúan de forma relacionada: el conocimiento metacognitivo, la regulación metacognitiva y la experiencia metacognitiva. Cada uno de ellos cuentan con subtipos propios, como vas a ir descubriendo seguidamente.

Conocimiento metacognitivo

El conocimiento metacognitivo lleva a plantearse a la persona qué sabe sobre su propio pensamiento, es decir, se centra en entender sus propios procesos cognitivos y su funcionamiento. 

Esto, que puede parecerte de difícil a priori puede desarrollarse a través de 3 preguntas: 

  • ¿Qué estrategias puedes aplicar? (conocimiento declarativo)
  • ¿Cómo vas a aplicarlas? (conocimiento procedimental)
  • ¿Cuándo y por qué vas a usar una estrategia determinada? (conocimiento condicional)

Estas 3 preguntas llevan implícitas 3 categorías de conocimiento: sobre la persona (entender cómo uno puede aprender mejor), sobre la tarea (reconocer la dificultad y la naturaleza), sobre estrategias (detectar qué técnicas van a mejorar el aprendizaje). 

Por ejemplo, el procedimiento sería el siguiente: piensa en que tienes que estudiar un tema de historia. Puedes usar varias estrategias como la de extraer los elementos clave para entender mejor el contenido. Una vez has identificado estas ideas centrales, eliges hacer un esquema para ayudar a fijarlas de manera más visual y estructurada. Llegas a la conclusión de que el tipo de esquema que mejor te funciona para estudiar secuencias de hechos históricos es una línea temporal. 

Cada uno de estos pasos demuestran un conocimiento sobre el pensamiento propio y comprenden conceptos como la metamemoria (tanto su comprensión como las estrategias para mejorarla) y el metalenguaje (uso del lenguaje como herramienta de pensamiento).

Regulación metacognitiva

Aquí, la función es la de gestionar el pensamiento en tiempo real mediante la planificación, el monitoreo y la autoevaluación, lo que se traduce por las preguntas siguientes: 

  • Planificación: ¿Cómo vas a abordar el tema y qué recursos necesitas?
  • Monitoreo: ¿Estás entendiendo bien el tema o resolviendo de manera adecuada la tarea? 
  • Autoevaluación: ¿La estrategia que has elegido y aplicado ha funcionado o necesitas probar con otra para ser más eficaz?

Esta dimensión incluye la metaatención (autorregulación de la atención para evitar distracciones) y la metacomprensión (capacidad de mejorar el propio entendimiento).

Como puedes comprobar esta autorregulación resulta esencial para lograr los objetivos educativos y profesionales. 

Experiencia metacognitiva

La experiencia metacognitiva hace referencia a valoraciones subjetivas como las percepciones, emociones y juicios que acompañan el pensamiento. Por ejemplo, se trata de la sensación de no avanzar, la percepción de dificultad o la capacidad de discernir en si una respuesta es correcta o no sin necesidad de verificarla. 

Asimismo implica aspectos como la transferencia, que aplica el conocimiento adquirido a nuevos contextos, o las pasarelas cognitivas, que permiten conectar conocimientos previos a nuevos aprendizajes y consolidar la información en la memoria a largo plazo.

Ejemplos de estrategias para desarrollar la metacognición en el aula

¿Para qué sirve la metacognición? Aplicaciones en la vida y la educación

La metacognición está presente en toda la dimensión vital del ser humano, tanto en su vida diaria como en su educación o desarrollo profesional. 

Resulta clave para aprender de manera consciente y estratégica, y para que las personas reflexionen sobre cómo mejorar el desempeño en cualquier ámbito. Esto explica que dinámicas como el aprendizaje basado en competencias la integren.

Vas a entenderlo mejor abordando sus beneficios: 

  • Aumenta la eficacia de la tarea que se esté desarrollando.
  • Promociona el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de conflictos o problemas.
  • Potencia la adaptabilidad en contextos complejos.
  • Fomenta el desarrollo de habilidades de autorregulación de los procesos y promueve, por ende, el uso eficaz de la memoria de trabajo. 
  • Mejora la comprensión y retención de la información a largo plazo, dado que los estudiantes detectan qué estrategias son más eficaces en cada situación.
  • Permite optimizar la transferencia del conocimiento estableciendo conexiones entre estrategias y resultados, y pudiendo aplicar habilidades adquiridas a nuevos contextos. 
  • Reduce el estrés y la ansiedad, porque la persona sabe cómo debe afrontar una tarea para alcanzar un resultado determinado.
  • Impulsa la autonomía del estudiante o el profesional, mejorando la toma de decisiones informada, precisamente por su implicación activa en su propio aprendizaje. 

¿Qué es la escalera de la metacognición y cuáles son sus niveles de desarrollo?

La escalera de la metacognición es un recurso educativo centrado en inducir a los estudiantes a reflexionar sobre su aprendizaje. El proceso permite desarrollar la capacidad de autorregulación subiendo una serie de peldaños con forma de pregunta. 

Al final, el alumno debe ser consciente de lo que ha aprendido, cómo lo ha aprendido y cómo puede aplicarlo en otros contextos. 

La escalera se compone de los siguientes 4 peldaños básicos o preguntas que debe responder cada alumno:

  1. ¿Qué he aprendido con la actividad? 
  2. ¿Cómo lo he aprendido y qué habilidades he desarrollado en el proceso? 
  3. ¿Para qué me ha servido?
  4. ¿En qué otras situaciones las puedo utilizar?

Puedes encontrar variantes de este recurso como esta que te proponemos algo más detallada que la anterior, aunque lo ideal es que adaptes los peldaños a las necesidades y nivel de tus alumnos:

  • No sé que no sé. El alumno no es consciente de que necesita aprender, ni de cuáles son los errores que comete o las dificultades a las que se ve expuesto.
  • Sé que no sé. El estudiante comienza así el proceso de reflexión sobre su pensamiento. 
  • Sé lo que necesito saber. En este tercer peldaño es capaz de identificar los objetivos y qué necesita para avanzar. 
  • Sé cómo puedo aprenderlo. Es consciente de las estrategias y recursos que tiene que utilizar para lograr sus metas. Estas pueden ser hacer esquemas, plantear preguntas, etc. En este peldaño comienza la autorregulación. 
  • Entiendo que estoy aprendiendo activamente. Se trata del monitoreo de su aprendizaje, proceso que le permite ajustar sus métodos y evaluar si avanza o no. 
  • Soy capaz de enseñar o aplicar lo aprendido a otros contextos. En este último peldaño el alumno adquiere la capacidad de transferir la información adquirida y puede autorregularse de manera autónoma.

¿Para quién es útil la escalera de la metacognición?

Esta estrategia no solo es útil para que los estudiantes identifiquen en qué punto de conciencia se encuentran o cómo pueden seguir avanzando, también es útil para los docentes porque facilita la enseñanza de las habilidades metacognitivas y el diseño instruccional

Esta estrategia también es de gran valor en un contexto profesional, pues fomenta el pensamiento estratégico de los equipos, y una cultura de aprendizaje y mejora continuos. 

Ejemplos de estrategias para desarrollar la metacognición en el aula

Conocer los niveles de la escalera de la metacognición te va a ayudar a diseñar intervenciones pedagógicas concretas para que tus estudiantes puedan ir avanzando hacia un aprendizaje autorregulado. 

Para desarrollar habilidades metacognitivas en el aula puedes combinar dos enfoques: 

  1. Rutinas de pensamiento. 

Permiten activar procesos mentales de forma natural y contextualizada actuando como guías sencillas y repetibles que les permitan explorar ideas y hacer visible el pensamiento. 

Son fórmulas breves, repetibles y flexibles para organizar tareas antes, durante y después de una práctica desarrolladas principalmente en la investigación Project Zero de Harvard. 

Algunos ejemplos de estas estructuras son: veo – pienso – me pregunto, explica – apoya – cuestiona o pienso – me interesa – investigo.

  1. Destrezas de pensamiento. 

En este caso, los procedimientos son más complejos y se enfocan, según la clasificación de Robert Swart, en generar, clasificar y valorar ideas. 

Es el caso, por poner un ejemplo, de realizar una lluvia de ideas o brainstorming y organizándolas en una tabla según sus pros y contras para favorecer la toma de decisiones. Para seleccionar la mejor opción se aplican criterios de evaluación específicos.

Hemos recopilado otros ejemplos prácticos de estas técnicas metacognitivas en las que te puedes inspirar: 

  • Bitácora metacognitiva o diarios de aprendizaje. Puedes proponer a tus alumnos una reflexión cognitiva a través de una suerte de “diario de pensar” sobre lo aprendido, cómo ha sido el proceso y cómo se han sentido. Esto ayuda a desarrollar una educación socioemocional, tal y como recoge la UNESCO en su estudio sobre los Aportes para la enseñanza de habilidades socioemocionales.
  • Check list. Son recursos realmente útiles para crear listados de requisitos que los alumnos deben ir cumpliendo para avanzar en su aprendizaje.
  • Verbalización del aprendizaje. Consiste en que el estudiante exprese en voz alta lo que va haciendo y siente a la hora de realizar una tarea. Es un método que puede ser muy enriquecedor también para el resto de alumnos si se realiza exponiéndolo en clase, fomentando la participación de los compañeros.
  • Autoevaluaciones guiadas. Cuando tus alumnos acaben una tarea o proyecto, invítalos a que se planteen preguntas cómo qué es lo que han hecho bien, dónde han encontrado mayores bloqueos, qué podrían mejorar, qué han aprendido, etc.
  • Evaluación entre pares. El hecho de promover la retroalimentación entre compañeros ayuda a los alumnos a tomar conciencia de cómo los demás perciben sus actuaciones. Esta dinámica, además, promueve la asertividad, la inclusión y son una fuente de información inestimable que ayuda al docente a crear evaluaciones más constructivas.
  • Mapas conceptuales. Son recursos muy útiles que ayudan a visibilizar el pensamiento, fomentan la planificación y la organización de los datos, permiten autoevaluar el proceso de manera clara y estimulan el aprendizaje significativo.

Desarrollar la metacognición en el aula es fundamental para fortalecer la capacidad de tus alumnos de reflexionar, regular y mejorar su aprendizaje, limitar su frustración y obtener, así, mejores resultados.

La consecuencia para el profesor es clara: va a conseguir un mayor compromiso y una mejor valoración de sus clases.

¿Cómo aplicar el método metacognitivo en el aula paso a paso?

Con la intención de ayudarte a que puedas iniciarte en el método metacognitivo, te hemos preparado una pequeña hoja de ruta que puedes ir adaptando según tus criterios: 

Pasos para aplicar el método metacognitivo en el aula
Instrucción explícitaInformas con detalle de las estrategias metacognitivas que vas a utilizar. Puedes aplicar el modelado cognitivo: verbalizar el proceso para que los alumnos lo entiendan observando. 
Práctica guiadaEl alumno comienza a aplicar las estrategias propuestas. Tu rol como docente es el de acompañante o facilitador, fomentando el diálogo reflexivo y ofreciendo una retroalimentación continua.
Práctica cooperativaLos estudiantes forman pequeños grupos y trabajan colaborando y reflexionando juntos. Gracias a este tipo de actividad crean una conciencia metacognitiva de equipo.
Práctica individualLos alumnos se enfrentan a tareas individuales, siguiendo la hoja de ruta que les hayas explicado. Aquí el diario metacognitivo puede ser muy útil.
AutoevaluaciónInvitas a los estudiantes a que evalúen el proceso, qué han aprendido, qué deben mejorar, si han cumplido o no sus expectativas, etc.
EvaluaciónEvalúas el desarrollo de la práctica e invitas a tus alumnos a una reflexión conjunta final. Puedes programar tutorías para personalizar la retroalimentación.

Si quieres darle mayor sentido a la práctica, puedes crear un muro digital o póster mural colaborativo donde cada alumno pueda dejar su reflexión final. Procura que respondan a 3 preguntas: ¿qué he aprendido?, ¿qué estrategia me ha funcionado mejor?, ¿Qué cambiaría si tuviese que volver a realizar esta tarea?

Lo puedes titular: “Lo que hemos aprendido sobre cómo aprendemos” para hacer hincapié en la importancia de aprender a aprender.

¿Qué tipos de metacognición ayudan a entender cómo piensa el ser humano?

Metacognición y tecnologías educativas

La transformación digital de la sociedad y con ella la educación ha multiplicado las oportunidades para integrar la metacognición en contextos virtuales. 

Las plataformas de aprendizaje adaptativo –ya sean sistemas autónomos o integradas en Learning Management System (LMS)– están diseñadas para adaptarse al nivel de desempeño de cada estudiante. No obstante, ofrecen un gran potencial al promover la metacognición mediante la interacción continua y reflexiva con el proceso de aprendizaje. 

Al detectar patrones de aciertos y errores, tiempos de respuesta, y elecciones estratégicas del usuario, están proporcionando herramientas que permiten sugerir al alumno cuándo es necesario revisar conceptos o avanzar. Es una suerte de simulación del proceso metacognitivo que implica que el alumno reflexione sobre su propio progreso y pueda autorregularse, aunque sea “acompañado” por estos sistemas.  

Otro ejemplo de los vasos comunicantes entre metacognición y tecnologías educativas son los sistemas de proctoring online, tecnologías diseñadas para la supervisión de evaluaciones y pruebas a distancia mediante inteligencia artificial, biometría y seguimiento del comportamiento del usuario.

Si bien es cierto que el objetivo principal de estas soluciones es el de garantizar la autenticidad de las evaluaciones, pueden proporcionar otras ventajas relacionadas con la metacognición. 

Pero, ¿cómo se articula esta conexión? Dado que estos sistemas de supervisión en línea analizan patrones de comportamiento, navegación entre preguntas o gestión del tiempo, pueden ayudar a identificar el grado de autorregulación y aplicación de procesos cognitivos durante una evaluación. 

Estos datos, además de cumplir con su función de monitoreo, pueden favorecer la retroalimentación formativa y reforzar tus estrategias de planificación y evaluación del aprendizaje.

En Smowltech ofrecemos a nuestros clientes planes de proctoring que integran soluciones de inteligencia artificial para que impulsen sus estrategias formativas al máximo. Si quieres comprobar en primera persona cómo funciona, no dudes en solicitar una demo gratuita.

Recursos para profundizar en qué es y para qué sirve la metacognición

Te invitamos a seguir explorando las posibilidades de la metacognición a través de algunos recursos que pueden serte útiles:

  • Estudio publicado de la Revista Electrónica de Investigación Educativa (REDIE) sobre Motivación y aprendizaje autorregulado. En él investigadores de las universidades de A Coruña, Oviedo y Minho analizan cómo la motivación influye en el desarrollo de habilidades metacognitivas.
  • Ponencia del Instituto Cervantes de Arantxa Barrallo (2011) donde destaca cómo la metacognición potencia la autonomía del estudiante concretamente en el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Vídeo de Robert Swart, director de The National Center for Teaching Thinking de Estados Unidos, sobre el aprendizaje basado en el pensamiento.
Foto del autor del blog de SMOWL Leyre Paniagua
Licenciada en Comunicación Audiovisual (UPV), redactora SEO y creadora de contenidos para los mercados de habla inglesa.

Abre una cuenta gratis en ‘mySmowltech’ y descubre cómo funciona SMOWL.

  1. Rellena el formulario e indicamos tu LMS.
  2. Revisa tu correo y sigue los pasos para integrar la herramienta.
  3. Disfruta de tu prueba gratuita de 25 licencias.

También puedes solicitar una demo gratuita con uno de nuestros expertos.

Además de enseñarte cómo funciona SMOWL, te guiaremos y asesoraremos en todo momento para que elijas el plan que mejor se adepte a tu empresa o institución.

Escribe a continuación lo que estas buscando