El aprendizaje basado en problemas es una metodología activa donde los alumnos se enfrentan a situaciones reales que deben resolver en grupo.
Una de las características de esta estrategia didáctica centrada en el estudiante es que invierte el orden tradicional en el planteamiento de una actividad: se genera la necesidad de adquirir nuevos conocimientos para resolverlo.
En vez de abordar la teoría antes de la resolución del problema. Este procedimiento convierte al alumno en protagonista de su aprendizaje, fomenta la autonomía, curiosidad y trabajo en equipo.
Si quieres profundizar sobre el aprendizaje basado en problemas y en cómo se articula a través de sus fases, te invitamos a seguir leyendo el artículo que te hemos preparado.

¿Qué es el aprendizaje basado en problemas?
El aprendizaje basado en problemas (ABP) es una metodología constructivista donde los estudiantes aprenden mediante la resolución de problemas reales, desarrollando conocimientos y competencias de forma activa y colaborativa.
Este procedimiento invierte el orden tradicional de la enseñanza planteando el problema primero, y modifica los roles profesor-alumno: el docente adopta un papel de facilitador y el alumno de protagonista de su aprendizaje.
Desde la década de 1960, cuando se expusieron las limitaciones del aprendizaje memorístico en la formación médica, concretamente en la Universidad McMaster en Ontario, se ha ido trabajando en la implementación del aprendizaje basado en problemas.
Poco a poco, se ha ido introduciendo en todos los niveles educativos y disciplinas, desde la educación primaria a la universidad, demostrando su eficacia para desarrollar competencias clave del siglo XXI como pueden ser la resolución de problemas complejos y el trabajo colaborativo.
Su eficacia viene avalada por múltiples estudios como el de la investigadora Cindy Hmelo-Silver de la Universidad de Rutgers. En su investigación demostró que el ABP facilita la construcción de conocimientos flexibles y aplicables, mejora habilidades de razonamiento y pensamiento crítico, además de potenciar un aprendizaje autodirigido efectivo.
Características del aprendizaje basado en problemas
La metodología ABP se articula sobre 5 características fundamentales:
- Se centra en el estudiante que adopta un protagonismo activo, se autoevalúa y se autorregula dentro de un equipo.
- Las actividades se orientan en el aprendizaje, la investigación y la reflexión para la resolución del problema planteado.
- Los problemas planteados deben estar contextualizados y ser relevantes y conectados con la realidad del estudiante.
- El trabajo se organiza en grupos reducidos de unos 5-8 alumnos para que puedan participar todos.
- El docente se convierte en facilitador, frente al mero hecho de transmisor tradicional.
- Ayuda a desarrollar competencias transversales altamente valoradas en el mercado laboral como el aprendizaje autodirigido, la búsqueda y manejo de la información con criterio, la toma de decisiones y el razonamiento eficaz.
Se trata, al igual que la evaluación por competencias, de una herramienta pedagógica que permite formar a los estudiantes mejor preparados para afrontar los desafíos personales, sociales y laborales.
Método educativo tradicional vs. aprendizaje basado en problemas (ABP)
El método educativo tradicional se ha construido sobre pilares como la memorización, la repetición y la transmisión pasiva de contenidos.
En cambio, el aprendizaje basado en problemas es un proceso activo que busca lograr un aprendizaje auténtico y positivo, mientras el estudiante interactúa significativamente con su entorno.
Para ilustrar de manera esquemática y clara algunas de las diferencias más significativas, te hemos preparado una tabla que confronta ambas modalidades:
| Elemento | Método tradicional | Aprendizaje basado en problemas |
| Protagonista | Docente | Estudiante |
| Metodología | Lecciones magistrales | Resolución de problemas contextualizados |
| Trabajo | Individual | Cooperativo |
| Evaluación | Sumativa | Continua y formativa |
ABP vs. aprendizaje basado en proyectos
La diferencia principal entre el aprendizaje basado en problemas y el aprendizaje basado en proyectos es que en el primero el foco está en resolver una cuestión; en el segundo, es esencial la creación de un producto final concreto.
¿Cuáles son las fases del aprendizaje basado en problemas?
A la hora de definir las fases del aprendizaje basado en problemas, vamos a basarnos en la clasificación de 7 fases que realizan Exley y Dennick en 2007.
Existen otros modelos, como el de Morales-Landa, que añaden una más porque diferencian en fases diferentes lo que se conoce de lo que no se conoce, tal y como se recoge en un documento explicativo de la Universidad Politécnica de Madrid.
En todo caso, a medida que vayas descubriendo cómo aplicar el ABP paso a paso, vas a entender por qué esta metodología se estructura de este modo.
Fase 1: presentación y clarificación del problema
El primer paso es asegurarte de que tus alumnos entiendan el enunciado y qué les estás pidiendo. Para ello, la información debe ser clara y es recomendable que abras un turno de preguntas para que puedan plantear sus dudas o soliciten la clarificación necesaria.
Una buena técnica que puedes incorporar en esta fase inicial es la de la lectura comprensiva del planteamiento.
Asegúrate que todos los integrantes de los equipos entiendan bien el problema, y clarifica términos desconocidos, desbloqueando cualquier tipo de ambigüedad.
Fase 2: lluvia de ideas y conocimientos previos
Una vez han entendido todos el enunciado, propón que realicen una lluvia de ideas libre y sin censura.
Esto va a facilitar la activación de conocimientos previos y la detección de las posibles lagunas en su conocimiento.
Así, el equipo va a determinar el conocimiento de que disponen y el que necesitan adquirir para resolver el problema, activando el pensamiento crítico.
Fase 3: definición de hipótesis y necesidades de aprendizaje
El tercer paso se basa en transformar las dudas en preguntas que van a investigarse. En este punto, es indispensable priorizar objetivos de aprendizaje y formular hipótesis de trabajo.
En esta fase la investigación es la piedra angular, y las preguntas planteadas van a permitir estructurar el trabajo posterior.
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Fase 4: diseño del plan de investigación
El objetivo de esta etapa es que el grupo organice su estrategia de búsqueda con base en las preguntas que han recogido en la fase anterior.
Así pues, algunas acciones que se realizan son:
- Definición de los roles entre los miembros del equipo. El grupo puede, por ejemplo, dividirse temas específicos.
- Identificación de fuentes de información válidas y contrastadas (instituciones académicas, organismos oficiales, investigaciones en universidades, etc.).
- Diseño del cronograma de trabajo.
Con este tipo de interacción se desarrollan habilidades como el trabajo cooperativo, la planificación y la responsabilidad grupal.
Fase 5: búsqueda independiente de información
Sin duda, esta es la fase más extensa de toda la práctica, pudiendo desarrollarse en una o dos semanas en las que el estudiante debe trabajar de manera autónoma.
Principalmente, trabajará en 3 áreas:
- Consulta de fuentes verificadas.
- Recopilación de datos de manera estructurada.
- Seleccionando la información relevante y desechando todo lo superfluo y sin valor para resolver el problema.
Si antes el alumno ha perfeccionado habilidades grupales, ahora se centra en otras dimensiones, como el aprendizaje autorregulado.
Fase 6: análisis y síntesis en grupo
A estas alturas de la metodología se deben poner en común los hallazgos que cada integrante ha recabado. Esta fase, que incorpora una discusión facilitada por el docente, debe centrarse en contrastar la información, resolver contradicciones y realizar una síntesis integrada del conocimiento.
Así las cosas, la comunicación asertiva, la negociación o el criterio propio entran en acción.
Si bien es cierto que estamos hablando de cómo implementar el ABP en un grupo, otra ventaja de esta técnica es que los diferentes grupos pueden trabajar conjuntamente de manera puntual. Por ejemplo, el profesor puede invitar a todos los equipos a debatir un tema que requiere una atención especial.
Como puedes comprobar, el papel del profesor-guía en esta fase es determinante. Debe ayudar a los estudiantes a identificar inconsistencias, profundizar en aspectos superficiales y construir una comprensión integrada del problema.
Fase 7: evaluación y presentación de soluciones
El último paso es la elaboración de la propuesta o solución y presentarla a la clase. En este punto, puede ser útil recurrir al método Feynman, invitando a los estudiantes a que expliquen sus exposiciones de la manera más sencilla posible a sus compañeros.
Para profundizar en el aprendizaje, es recomendable que reflexionen sobre el proceso de aprendizaje, activando la dimensión metacognitiva. Así pues, la evaluación no proviene únicamente del docente, sino del propio alumno (autoevaluación) y de sus compañeros (coevaluación).
Como ves, el aprendizaje basado en problemas es una práctica holística en la que el alumno trabaja múltiples habilidades nucleares y transversales, así como competencias curriculares, tanto a nivel individual como grupal.
Ahora bien, resulta esencial seguir la secuenciación de las fases para que esta metodología funcione.
Te hemos preparado un pequeño esquema de las diferentes etapas, su objetivo y el tiempo aproximado que puede dedicársele:
| Fase | Nombre | Objetivo principal | Duración orientativa |
| 1 | Presentación del problema | Analizar escenario real | 1 sesión |
| 2 | Lluvia de ideas | Identificar conocimientos previos | 1 sesión |
| 3 | Definición de hipótesis | Formular preguntas de investigación | 1 sesión |
| 4 | Plan de investigación | Diseñar estrategia de búsqueda | 1 sesión |
| 5 | Búsqueda independiente | Estudio autónomo | 1-2 semanas |
| 6 | Análisis grupal | Síntesis de hallazgos | 2 sesiones |
| 7 | Evaluación y presentación | Reflexión y solución final | 1-2 sesiones |
Más allá de esta clasificación, podemos resumir la esencia de la metodología del ABP como la identificación, descripción y resolución de problemas, gracias a la interacción del docente y los estudiantes, como subraya el estudio de Vera et al. (2021).

Ejemplo de aplicación del aprendizaje basado en problemas en el aula
Vamos a suponer que el problema que se va a plantear a los alumnos es el del incremento significativo de la contaminación por microplásticos en un río cercano.
Las diferentes fases del ABP se articularían de la siguiente manera:
- Fase 1: se presenta el enunciado y se clarifican conceptos como “microplásticos”, “ecosistema fluvial”, “biodiversidad”, “economía circular”, etc.
- Fase 2: los alumnos pueden aportar ideas y hacer suposiciones sobre el origen de los residuos, su impacto en el ecosistema acuático, su experiencia en la gestión de residuos, etc.
- Fase 3: pueden formular preguntas como ¿cuáles son las principales fuentes de contaminación?, o ¿Qué medidas preventivas pueden aplicarse a nivel local?
- Fase 4: un subgrupo puede encargarse de analizar los datos de la contaminación, otro de la legislación aplicable en materia de contaminación y residuos, otro las iniciativas de educación ambiental, y el último centrarse en medidas para impulsar la economía circular.
- Fase 5: cada estudiante, en función de su rol, realiza las investigaciones oportunas para cumplir con sus responsabilidades dentro del grupo.
- Fase 6: el docente interviene para profundizar en aspectos como la relación entre la actividad humana y la sostenibilidad, ayudando al equipo a comprender el problema globalmente.
- Fase 7: los alumnos diseñan un plan integral de acción medioambiental para su comunidad lo más completo posible. Puede incluir campañas de sensibilización, recomendaciones dirigidas a autoridades locales, proponer actividades educativas, etc.
Este es tan solo un pequeño ejemplo de cómo puedes implementar el aprendizaje basado en problemas en tu estrategia educativa. Puedes completarlo con visionado de algún documental, contenidos interactivos que puedan desarrollar los alumnos para sus compañeros, etc.
Las posibilidades son diversas. Lo que debes respetar siempre es el orden de las fases, la personalización de la actividad y tu rol de facilitador.
Ventajas y beneficios del aprendizaje basado en problemas
La investigación educativa ha documentado múltiples beneficios del aprendizaje basado en problemas, sobre todo al compararlo con técnicas tradicionales. Estas bondades se han observado tanto en dimensiones cognitivas como socioemocionales.
Beneficios cognitivos
En cuanto a los beneficios cognitivos, destaca la retención a largo plazo. Un mes después, los estudiantes que han seguido esta técnica activa son capaces de retener el conocimiento significativamente.
De hecho, los resultados de un estudio de Carrió et al. (2016) publicado en FEMS Microbiology Letters demostraron que combinar el ABP con clases magistrales en un modo híbrido mejoró la adquisición de conocimientos y retención a largo plazo, las habilidades para resolver problemas y las competencias genéricas.
Con esa mejora, se impulsa, además, la transferencia del aprendizaje a contextos reales más allá del aula.
Beneficios socioemocionales
Los beneficios socioemocionales también son importantes. La práctica activa invita a los estudiantes a involucrarse más en el aprendizaje, reforzando su motivación. Además, son capaces de ver los resultados de esta interacción, lo que aporta relevancia a la práctica y sentido.
Sumado a estas ventajas, el hecho de trabajar en grupos reducidos funciona de ecosistema integrador propicio al desarrollo de habilidades interpersonales, como la empatía, la planificación y la negociación. Asimismo, los alumnos mejoran su capacidad comunicativa al tener que argumentar y defender su trabajo.
Otras habilidades que salen reforzadas en los alumnos son la autonomía y la responsabilidad en el aprendizaje, lo que conlleva una tercera: la autoconfianza a medida que avanzan.
Por resumir, los beneficios principales del ABP son:
- Retención a largo plazo de la información.
- Mejora de la adquisición de conocimientos.
- Desarrollo de habilidades de resolución de problemas y transferencia a contextos reales.
- Incremento de la motivación e implicación activa del alumno.
- Mejora de habilidades interpersonales como la comunicación, autonomía, responsabilidad y autoconfianza.
Rol del docente y del alumno en el aprendizaje basado en problemas
El éxito del aprendizaje basado en problemas no depende únicamente del cómo se implemente, sino de la transformación eficaz del rol de docente que suele ser uno de los mayores desafíos.
El docente como facilitador en el ABP
El docente actúa como facilitador y guía del aprendizaje. Entre sus principales funciones se encuentran las 5 siguientes:
- Diseño de problemas significativos. Crea o selecciona problemas auténticos, relevantes y con el nivel de complejidad adecuado.
- Guía del proceso del grupo. Observa las dinámicas de los equipos de trabajo, interviniendo únicamente cuando es necesario y sin interferir en su organización.
- Formulación de preguntas relevantes. Plantea preguntas orientadas a estimular el pensamiento crítico, fomentar la metacognición y profundizar en el análisis de los contenidos.
- Gestión de recursos y organización de las fases del ABP. Proporciona el acceso a fuentes confiables, establece plazos alcanzables y supervisa el proceso.
- Evaluación formativa y continua. La evaluación se realiza desde diferentes enfoques: observando a los estudiantes, realizando una retroalimentación constructiva y personalizada, tanto a nivel individual como grupal.
Para poder llevar a cabo con éxito estas funciones, los docentes deben formarse en áreas como el diseño de problemas abiertos y contextualizados, técnicas de facilitación y gestión de grupos reducidos, manejo de conflictos y evaluación por competencias.
Evaluación en el ABP: herramientas y criterios
La evaluación en el ABP se fundamenta en la responsabilidad compartida del aprendizaje.
Esto explica que el modelo de evaluación 360º sea uno de los más utilizados, ya que favorece una retroalimentación integral del docente, sus compañeros, otros equipos de trabajo de la misma clase, y la autoevaluación.
En la siguiente tabla te presentamos algunos de los instrumentos de evaluación más relevantes para el aprendizaje basado en proyectos, qué evalúa cada uno de ellos y a quién evalúa:
| Instrumento | Qué evalúa | Quién evalúa |
| Rúbrica de competencias | Competencias específicas | Docente |
| Autoevaluación reflexiva | Reflexión personal, metacognición | Alumno |
| Coevaluación entre pares | Contribución al grupo | Compañeros |
| Portafolio de evidencias | Proceso completo | Docente + alumno |
La prioridad en cuanto a la evaluación es que sea formativa continua para que los estudiantes puedan beneficiarse de una retroalimentación constante en todo el proceso y puedan participar activamente en su evolución.
En el caso específico de planes de aprendizaje híbrido o completamente online, soluciones de proctoring, como las que ha desarrollado Smowltech, pueden enriquecer la evaluación ABP.
Concretamente, los planes de proctoring SMOWL pueden supervisar de forma no intrusiva las sesiones de trabajo grupal online, las presentaciones finales o las evaluaciones individuales. Además, puede verificar la autoría de las contribuciones de cada estudiante o registrar el proceso de investigación autónoma de la fase 5.
Si deseas comprobar por ti mismo cómo funciona, te invitamos a solicitar una demo gratuita.

Investigaciones y recursos para profundizar en el aprendizaje basado en problemas
La formación continua requiere el acceso a recursos de calidad que te permitan profundizar en tus conocimientos sobre ABP. Te proponemos solo algunos a los que puedes acceder en internet:
- Effects of problem-based learning: a meta-analysis (Dochy et al., 2003). Se trata de un metaanálisis que justifica empíricamente las bondades del ABP.
- Kit de pedagogía y TIC. Plataforma que recopila recursos adaptados propuestos por el Gobierno de Canarias y alineados con las LOMCE/LOMLOE.
- Interdisciplinary Journal of Problem-Based Learning. Es una revista académica internacional especializada en ABP y de acceso abierto en la que vas a encontrar estudios empíricos recientes, revisiones teóricas, etc.





