Un plan de mejora del desempeño (PIP, por sus siglas en inglés) es un documento formal de recursos humanos (RR. HH.) diseñado para ayudar a los empleados a superar lagunas de rendimiento específicas en el lugar de trabajo.
Utilizado por directivos y profesionales de RR. HH. en todos los sectores, el PIP establece expectativas claras, objetivos medibles y un plazo definido, que suele ser de 30, 60 o 90 días. Esta hoja de ruta proporciona al empleado un camino estructurado para cumplir con los estándares de desempeño de la organización.
Aunque los PIP suelen asociarse con el riesgo de despido, también sirven como un marco documentado para apoyar a los empleados con dificultades antes de que sea necesaria una medida disciplinaria.
En esta guía, encontrarás información valiosa que te ayudará a comprender qué es un plan de mejora del desempeño, cuándo se aplica, cómo desarrollar uno paso a paso y cuáles son los derechos de los empleados durante el proceso.
¿Qué son los planes de mejora del desempeño (PIP)?
Los planes de mejora del desempeño son documentos formales y confidenciales que detallan los pasos que un empleado debe dar para alcanzar los estándares y objetivos acordados. Normalmente se elaboran en colaboración con el empleado, su supervisor y el departamento de recursos humanos.
Un PIP formaliza por escrito las expectativas de desempeño, estableciendo un marco claro con plazos definidos, que ambas partes firman. Esto lo hace más vinculante que una conversación informal o las evaluaciones rutinarias.
Objetivos del PIP
Los planes de mejora del desempeño se centran en tres objetivos clave:
- Ayudar a los empleados que experimentan dificultades a abordar deficiencias específicas de rendimiento.
- Proteger a la organización mediante una rendición de cuentas documentada.
- Proporcionar una hoja de ruta estructurada para evitar medidas disciplinarias o el despido.
Utilizado correctamente, es una herramienta práctica para alinear claramente las expectativas de los directivos y los empleados dentro de una organización y fomentar un mejor rendimiento, en lugar de servir meramente como un precursor del despido.
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¿Cuándo se utiliza un plan de mejora del desempeño?
Los PIP suelen implementarse cuando un empleado rinde sistemáticamente por debajo de las expectativas establecidas y cuando el feedback informal previo no ha dado lugar a una mejora notable.
Dentro de un marco más amplio de gestión del desempeño, un PIP suele seguir una secuencia: conversaciones documentadas, advertencias verbales y notificaciones por escrito, antes de convertirse en una comunicación formal.
Esta secuencia de advertencias al empleado se conoce como disciplina progresiva, y el PIP es una de sus etapas más estructuradas.
Cuando un empleado se encuentra en situaciones como las que se describen a continuación, puede ser objeto de un plan de mejora del desempeño:
- No alcanza los objetivos de productividad establecidos o los indicadores clave de desempeño (KPI) estipulados de forma constante, a pesar del apoyo de los supervisores o la dirección.
- Comete errores recurrentes que afectan al rendimiento del equipo, a la satisfacción del cliente o a los estándares operativos.
- Incumple habitualmente las normas de conducta o comportamiento, como la impuntualidad constante, el incumplimiento de las políticas internas o problemas de comunicación que afectan al entorno de trabajo.
- No se adapta a un cambio de funciones, como un ascenso o cambios en las responsabilidades que revelan una falta de competencias.
Los PIP no son exclusivos del sector privado; también pueden darse en el sector público o en la educación cuando el personal no alcanza los baremos institucionales o los estándares profesionales definidos por RR. HH.
Cuándo el PIP no es la herramienta adecuada
Como acabamos de explicar, un PIP es apropiado si se refiere a problemas de rendimiento y si el empleado tiene una oportunidad realista de mejorar. Sin embargo, no es una herramienta adecuada en estos otros contextos:
- Cuando, en el momento de la contratación, se determinó que el empleado no es la persona adecuada para el puesto. Este problema no está relacionado con el rendimiento, sino que es una cuestión estructural.
- Cuando el empleado presenta condiciones de salud o discapacidades no reveladas que pueden darle derecho a adaptaciones en el lugar de trabajo bajo normativas de igualdad o discapacidad, antes de que comience cualquier proceso formal.
- Cuando la organización no ha proporcionado al empleado la formación y/o las herramientas necesarias para desempeñar su trabajo con éxito. En estos casos, la formación adicional debe preceder o sustituir al PIP.
- Cuando el empleado se enfrenta a situaciones personales temporales que pueden afectar a su rendimiento, como un duelo, la enfermedad de un familiar cercano o situaciones de estrés agudo que suelen abordarse con apoyo y flexibilidad por parte de la empresa.
Es importante señalar que, en estos contextos, la aplicación de un plan de mejora del desempeño puede exponer a la empresa a riesgos legales (reclamaciones por despido improcedente o discriminación), además de minar la credibilidad del proceso para todas las partes.
El papel de la formación y el desarrollo dentro de un PIP
Si el bajo rendimiento de un empleado se debe a una brecha de habilidades o a la falta de conocimientos, un PIP puede incorporar recursos adicionales de formación y desarrollo como componente central.
En tales contextos, el plan especifica qué tipo de formación se proporcionará al empleado, durante cuánto tiempo y cómo se evaluará.
Aquí es donde el PIP sirve como herramienta para mejorar el rendimiento y potenciar o actualizar el talento ya presente en una organización: no como un punto final disciplinario, sino como una intervención activa que combina expectativas claras, objetivos medibles y apoyo organizacional.
Por eso es tan importante entender cómo diseñar eficazmente un plan de mejora del desempeño, ya que la formación y el desarrollo de habilidades se convierten en palancas esenciales a través de las cuales el desarrollo profesional se integra en la cultura de rendimiento de una empresa.

Características principales de un plan de mejora del desempeño
Un plan de mejora del desempeño es una hoja de ruta estructurada que describe exactamente y al detalle qué necesita cambiar un empleado, cómo será evaluado y qué tipo de apoyo recibirá de la empresa.
A continuación, compartimos los elementos clave que definen un PIP típico, aunque el éxito de este tipo de documento reside en su personalización.
Estándares de desempeño y expectativas
Lo primero que debe incluir es cómo se define el buen desempeño en el puesto específico que es objeto del PIP. Ten en cuenta que esto incluye tanto el comportamiento del empleado como sus resultados:
- Comportamiento: cómo trabaja la persona con los demás, cómo se comunica, si sigue los procedimientos, etc.
- Resultados: si cumple los plazos, los umbrales de calidad, etc.
Es esencial que los estándares exigidos estén directamente vinculados a objetivos SMART, es decir, que sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado.
Esto te ayudará a evitar evaluaciones subjetivas, que son difíciles de justificar y pueden confundir al empleado en lugar de ayudarle a retomar el camino.
En este sentido, es fundamental que, para que el PIP funcione como herramienta de cambio, aborde expectativas observables y específicas del puesto que se alineen con las descripciones del trabajo y las prioridades de la organización.
Objetivos medibles y criterios de éxito
Una vez establecidos unos estándares claros, el PIP debe traducirlos en objetivos medibles y criterios de éxito, ya que los empleados necesitan metas concretas y observables para no dejar lugar a la interpretación personal o a la ambigüedad.
He aquí algunos ejemplos:
- Completar un número específico de tareas al día.
- Cumplir los plazos estipulados.
- Alcanzar los objetivos de ventas o las puntuaciones de satisfacción del cliente.
- Reducir los errores por debajo de un umbral específico durante un periodo determinado.
Al expresar estos criterios en términos de cifras, frecuencias o resultados verificables, las organizaciones refuerzan la defensa legal del PIP y facilitan la justificación de acciones posteriores.
Cronograma y periodo de mejora
El periodo de mejora claramente definido es uno de los pilares de un plan de mejora del desempeño bien diseñado.
Este periodo suele fijarse en 30, 60 o 90 días (es importante especificar si se trata de días naturales o laborables), dependiendo de la naturaleza del puesto, la complejidad de los problemas o las políticas aplicables.
Muchos manuales recomiendan un plan de 30 días para abordar problemas sencillos, y un plan de 60-90 días para intervenciones más complejas o polifacéticas. Además de las fechas de inicio y fin, es necesario incluir hitos de seguimiento para que las partes implicadas sepan cuándo se revisarán los progresos.
Apoyo, recursos y formación
Para que un PIP sea sólido y éticamente justo, también debe proporcionar apoyo. Los empleados deben tener acceso a las herramientas, la formación y el asesoramiento o apoyo personalizados para aumentar las probabilidades de alcanzar los objetivos.
Por ejemplo, este tipo de plan puede incluir:
- Asesoramiento por parte del supervisor del empleado o de un representante de RR. HH., con reuniones individuales para supervisar el progreso.
- Programas de formación para desarrollar las competencias estratégicas necesarias para el éxito del PIP, como la gestión del tiempo, la priorización, técnicas de resolución de conflictos, etc.
- Adaptaciones razonables en el lugar de trabajo cuando sea necesario para mejorar el rendimiento del empleado.
Supervisión, reuniones de seguimiento y documentación
Por último, el seguimiento formalizado y documentado es un componente final esencial. Los PIP deben ser documentos escritos formales que reflejen claramente el progreso y su seguimiento sistemático a lo largo del tiempo.
Para poner en práctica esta recomendación común en las mejores prácticas de RR. HH., puedes utilizar:
- Reuniones periódicas de seguimiento: Permiten revisar los hitos de desempeño, discutir retos y obstáculos, y ajustar el apoyo.
- Registros escritos: Todo lo tratado en las reuniones debe documentarse en informes accesibles tanto para el evaluador como para el empleado.
- Una evaluación final: Es necesaria para determinar si el empleado ha cumplido los criterios de éxito definidos, si los ha cumplido parcialmente o si no los ha cumplido.
En resumen, un buen PIP es un proceso coherente, justo y basado en pruebas objetivas.

Cómo hacer un plan de mejora del desempeño paso a paso y ejemplos
Si te preguntas cómo redactar un plan de mejora del desempeño, en las siguientes secciones te proponemos 6 pasos para guiarte.
Paso 1: Identificar el problema de desempeño
El primer paso es que el directivo documente el problema con la mayor precisión posible e incluya una sección sobre los puntos problemáticos. Debe referirse a incidentes específicos, con fechas y comentarios precisos.
Ejemplo: “Las puntuaciones de satisfacción del cliente para este empleado promediaron un 51% durante el primer trimestre del año, frente al 80% de referencia del equipo”.
Evita comentarios abstractos como “la calidad del trabajo del empleado ha ido disminuyendo”, ya que es una valoración imprecisa.
Paso 2: Definir objetivos claros y medibles
Una vez documentado el problema, el siguiente paso es definir objetivos claros y redactarlos de forma transparente.
Ejemplos:
- “Entregar los informes semanales solicitados antes de las 15:00 horas del viernes sin que el supervisor tenga que recordárselo”.
- “Completar los módulos de desarrollo profesional asignados antes del 15 de octubre y presentar los certificados de finalización a la dirección de RR. HH.”.
Paso 3: Establecer un periodo de mejora realista
La duración del plan debe ser realista y adaptarse a la complejidad de los problemas que se van a abordar:
- 30 días para problemas aislados y sencillos.
- 60 días para situaciones de complejidad moderada.
- 90 días para cambios que requieran un desempeño sostenido.
El empleado debe tener una oportunidad razonable de demostrar su mejora. Incluye puntos de control (hitos de seguimiento) y previsiones sobre bajas o ausencias (si el empleado se ausenta, el PIP debe pausarse).

Paso 4: Detallar el apoyo y los recursos
El PIP debe incluir una sección en la que se aborden cuestiones como qué apoyo se prestará (coaching pedagógico, mentoring, etc.), quién lo prestará, cuándo y cómo.
- “El directivo mantendrá reuniones semanales de 20 minutos con el empleado todos los viernes a las 9:00 durante la vigencia del plan”.
- “RR. HH. facilitará el acceso al módulo de formación la semana anterior a la fecha de inicio del plan”.
Paso 5: Esbozar las consecuencias y los resultados
La transparencia respecto a los resultados es vital. En esta sección, debes delinear los objetivos y las posibles consecuencias:
- El empleado cumple los objetivos: El PIP concluye formalmente. Se emite una notificación por escrito y se documenta en su expediente.
- El empleado no cumple los objetivos: Las consecuencias habituales son una advertencia formal por escrito y ampliación del periodo, cambio de funciones, no renovación o extinción del contrato (despido).
Paso 6: Revisar y firmar el PIP
Como paso final, antes de entregar el documento al empleado, debe ser revisado por el departamento de RR. HH. para confirmar el cumplimiento legal y la coherencia interna.
En el momento de la firma, el directivo debe aclarar 3 puntos:
- La firma confirma la recepción del documento, no necesariamente el acuerdo con su contenido.
- El empleado tiene derecho a ver todos los registros utilizados para verificar la información.
- En entornos sindicados, el empleado puede tener derecho a solicitar la presencia de un representante sindical.
¿Qué aspecto tiene un plan de mejora del desempeño?
En la siguiente tabla, puedes ver un ejemplo práctico de lo que podría incluir cada sección (basado en estándares de instituciones como la SHRM y la OPM).
| Sección del PIP | Descripción del contenido | Ejemplo práctico (Puesto: Ejecutivo de Ventas) |
| Información del empleado | Datos esenciales para identificar al empleado, su puesto, supervisor y fecha de inicio. | Nombre: Juan Pérez. Puesto: Ejecutivo de Cuentas. Supervisor: Ana García. Fecha: 1 de oct, 2026. |
| Resumen del problema | Descripción objetiva de las áreas donde el rendimiento falla, citando datos o incidentes. | Juan no ha alcanzado su cuota de ventas trimestral durante dos trimestres consecutivos (actualmente al 65%). |
| Estándares de desempeño | Definición del nivel de desempeño esperado para el puesto según la descripción del trabajo. | Se requiere que todos los ejecutivos mantengan un volumen mínimo de ventas mensual de 50.000 € y realicen 20 llamadas de prospección diarias. |
| Objetivos medibles (SMART) | Metas específicas para corregir la deficiencia. | Alcanzar 180.000 € en ventas totales en los próximos 90 días y registrar un mínimo de 10 reuniones con clientes nuevos al mes. |
| Cronograma | Duración total y fechas específicas para las revisiones de hitos. | Duración: 90 días. Revisiones intermedias: Días 30 y 60 para evaluar progresos y dar feedback. |
| Apoyo y recursos | Herramientas, formación o tutoría que la empresa proporcionará para ayudar al éxito. | Acceso a un taller de cierre de ventas avanzado y sesiones semanales de “sombreo” (shadowing) con el mejor vendedor del equipo. |
| Supervisión y evaluación | Método y frecuencia de las revisiones (reuniones individuales). | Reunión presencial obligatoria todos los viernes a las 9:00 para revisar el pipeline del CRM y el alcance de la semana. |
| Consecuencias | Declaración clara de las medidas si no se cumplen los objetivos. | El hecho de no mostrar una mejora sostenida o no cumplir los objetivos SMART al final de los 90 días resultará en medidas disciplinarias, que pueden incluir el despido. |
Planes de mejora del desempeño y tecnología
Las herramientas de evaluación digital permiten que los planes de mejora del desempeño sean más objetivos y se basen en datos. Gracias a las herramientas que incorporan, las organizaciones pueden seguir de cerca el progreso, reforzar los objetivos y documentar las mejoras.
Soluciones como el proctoring pueden integrarse en los PIP para garantizar que las evaluaciones sean justas y seguras durante la formación o certificación.
Cuando se combinan estratégicamente con medidas de apoyo y desarrollo, estas herramientas ayudan a las organizaciones a pasar de expectativas vagas a mejoras de rendimiento medibles basadas en datos objetivos.
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