Taxonomía de Bloom: definición, objetivos, niveles y para qué sirve

La taxonomía de Bloom es un criterio de clasificación de las habilidades que se necesitan para alcanzar una serie de...
10 October 2023

Tabla de contenidos

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Taxonomía de Bloom: definición, objetivos, niveles y para qué sirve

La taxonomía de Bloom es un criterio de clasificación de las habilidades que se necesitan para alcanzar una serie de objetivos educativos. 

Cada nivel de este modelo de aprendizaje comprende una serie de verbos que perfilan las habilidades necesarias para realizar las acciones correspondientes.

Esta metodología de educación disruptiva es el acompañante perfecto en la evolución del alumno para alcanzar procesos cognitivos de orden superior, como por ejemplo crear algo nuevo. 

En este artículo vamos a profundizar sobre la definición de la taxonomía de Bloom, sus objetivos y niveles. Abordaremos igualmente para qué sirve, así podrás evaluar si integrarla en tus estrategias educativas. 

¿Qué es la taxonomía de Bloom?

La taxonomía de Bloom es un sistema de clasificación de habilidades según objetivos educativos que se deben alcanzar mediante dimensiones cognitivas, afectivas y psicomotoras del alumno, y que se organizan del más simple al más complejo.

Estas 3 dimensiones son necesarias para llegar a las metas educativas establecidas: 

  1. Dimensión cognitiva. Hace referencia a cómo procesa el alumno la información. Aquí se analizan las habilidades intelectuales.
  2. Dimensión afectiva. Considera el rol de las emociones en el aprendizaje analizando actitudes, sentimientos, valores o prejuicios
  3. Dimensión psicomotora. Se centra en las habilidades motoras del estudiante que incluyen coordinaciones musculares y neuronales
Taxonomía de Bloom: qué es, objetivos, niveles y para qué sirve

Este modelo educativo fue desarrollado por Benjamin Bloom en 1956 y, desde esa época, ha sido revisado hasta adaptarse a las necesidades educativas de la era digital. 

Este concepto encaja perfectamente con la educación disruptiva, permitiendo al profesorado establecer objetivos educativos innovadores y centrados especialmente en los procesos cognitivos superiores. 

¿Qué objetivos tiene la taxonomía de Bloom?

Los objetivos del aprendizaje tradicional se han basado en el contenido y en las estrategias didácticas para la transmisión del conocimiento con un rol receptivo del alumno. 

Ese tipo de aprendizaje activa habilidades propias de los procesos  cognitivos inferiores de la taxonomía Bloom como repetir, reproducir o recordar.

Sin embargo, la irrupción de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en educación ha supuesto una revolución en las estrategias educativas. 


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Las necesidades actuales que colocan al alumno en el centro de las estrategias educativas, priorizan el aprendizaje por competencias, recurriendo a procesos cognitivos de orden superior como pueden ser analizar, evaluar y crear.

Estos verbos conforman la pirámide de la taxonomía de Bloom, una hoja de ruta que los educadores deben considerar a la hora de proponer actividades. 

Su finalidad, en lo que respecta a los alumnos, es entender lo que se aprende y ser capaz de aplicar los conocimientos en la práctica de manera eficaz. 

¿Qué niveles tiene la taxonomía de Bloom?

Los niveles de la taxonomía de Bloom se representan por 6 verbos que indican las acciones que el alumno debe ser capaz de realizar para poder alcanzar los objetivos educativos marcados. 

La clasificación inicial se basaba en los siguientes niveles

  1. Conocimiento.
  2. Comprensión.
  3. Aplicación.
  4. Análisis.
  5. Síntesis.
  6. Evaluación.

La actualización que se ha llevado a cabo para adaptar la taxonomía de Bloom a las necesidades de la sociedad actual organiza esta jerarquía tal y como te exponemos a continuación. 

¿Qué objetivos tiene la taxonomía de Bloom?

Recordar

Se trata de un proceso cognitivo de primer orden que requiere de acciones como observar, recuperar, reconocer, recordar, citar o identificar. 

El proceso utiliza conocimientos que el alumno puede recuperar en el largo plazo. 

El alumno debe ser capaz de elegir, deletrear, relacionar, describir o repetir lo aprendido. 

Comprender

La comprensión se centra en el entendimiento demostrativo básico de ideas, conceptos y hechos. 

Permite al estudiante resumir, predecir, aportar ejemplos, interpretar o transmitir y parafrasear la información. 

Aplicar

Aplicar consiste en utilizar todo el conocimiento aprendido para resolver problemas en situaciones diferentes a las del contexto de aprendizaje. 

Aquí el estudiante es capaz de planear, simular, construir, manipular, categorizar y dramatizar, entre otras acciones. 

Analizar

Analizar implica la descomposición en partes de un problema, percibiendo el significado de cada una de las partes en relación con el conjunto, y cómo se relacionan unas con otras. El alumno es capaz de identificar causas y motivos. 

Para llegar a ello, la persona debe ser capaz de realizar acciones como razonar, comparar, inspeccionar, buscar similitudes, distinguir o estudiar la causa efecto. 

Evaluar

Evaluar es la capacidad de elaborar juicios sobre informaciones, ideas o calidad de un trabajo de acuerdo con una serie de criterios preestablecidos.  

El estudiante en este nivel puede razonar, defender sus argumentos, explicar, criticar, juzgar, probar, persuadir, deducir y recomendar, entre otras acciones.

Los niveles de la taxonomía de Bloom se representan por 6 verbos

Crear

Crear es el nivel de mayor dificultad en la pirámide de la taxonomía de Bloom. 

El alumno puede generar, planificar, modificar y producir para formar un todo coherente nuevo, ya sea creando un patrón nuevo o bien modificando uno existente. Sería el caso de inventar un ingenio o proponer soluciones alternativas a un conflicto.

Para conseguirlo, se necesita poder asumir tareas como las de realizar hipótesis, teorizar, visualizar, desarrollar, transformar, experimentar, innovar, elaborar y programar. 

¿Para qué sirve la taxonomía de Bloom?

La taxonomía de Bloom permite simplificar el proceso de evaluación, al jerarquizar, tal y como hemos visto hace unas líneas, los procesos cognitivos y las habilidades necesarias para desarrollarlos. 

Del mismo modo, facilita la creación de contenido didáctico y la organización de las actividades por proyectos colaborativos. 

Llegados a este punto, queremos señalar algunas de las ventajas que ofrece esta metodología: 

  • Forma a personas que puedan aplicar sus conocimientos de manera práctica. 
  • Refuerza la iniciativa, creatividad y el juicio crítico de las personas. 
  • Mejora la toma de decisiones. 

La taxonomía de Bloom se amolda perfectamente a herramientas como los LMS (Learning Management System) o sistemas de gestión del aprendizaje, que te permiten impulsar tus procesos evaluativos. 

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